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lunes, 20 de abril de 2015

Galeano recreó la hazaña de los patriotas dominicanos en 1965.



Eduardo Galeano y el abril dominicano de 1965

Hamlet Herman

Ahora que se cumple medio siglo de la lucha del pueblo dominicano contra el invasor militar de Estados Unidos de América y ahora que Eduardo Galeano se nos adelantó en el viaje que todos haremos, quiero recordar algo de lo que el amigo uruguayo escribió hace ya mucho tiempo.
En su obra “El Siglo del Viento”, tercer tomo del libro “Memoria del Fuego”, Eduardo Galeano dedica varios segmentos al patriotismo de nuestro pueblo que tanto lo quiso y admiró.
En la página 229, Galeano escribe:
1965
Santo Domingo
Caamaño
A la tremolina acuden estudiantes y soldados y mujeres con ruleros. Barricadas de toneles y camiones volcados impiden el paso de los tanques. Vuelan piedras y botellas. De las alas de los aviones que bajan en picada, llueve metralla sobre el puente del río Ozama y las calles repletas de multitud. Sube la marea popular y subiendo hace el aparte entre los militares que habían servido a Trujillo: a un lado deja a los que están baleando pueblo, dirigidos por Imbert y Wessin y Wessin, y al otro a los dirigidos por Francisco Caamaño, que abren los arsenales y reparten fusiles.
El coronel Caamaño que en la mañana desencadenó el alzamiento por el regreso del presidente Juan Bosch, había creído que sería cosa de minutos. Al mediodía comprendió que iba para largo y supo que tendría que enfrentar a sus compañeros de armas. Vio que corría la sangre y presintió, espantado, una tragedia nacional. Al anochecer, pidió asilo en la embajada de El Salvador.
Tumbado en un sillón de la embajada, Caamaño quiere dormir. Toma sedantes, las píldora de costumbre y más, pero no hay caso. El insomnio, la crujidera de dientes y el hambre de uñas le vienen de los tiempos de Trujillo, cuando él era oficial del ejército de la dictadura y cumplía o veía cumplir tareas sombrías, a veces atroces.
Pero esta noche está peor que nunca. En la duermevela, no bien consigue pegar los ojos, sueña. Cuando sueña es sincero: despierta temblando, llorando, rabiando por la vergüenza de su pavor.
Acaba la noche y acaba el exilio, que una sola noche ha durado. El coronel Caamaño se moja la cara y sale de la embajada. Camina mirando al suelo. Atraviesa el humo de los incendios, humo espeso, que hace sombra, y se mete en el aire alegre del día y vuelve a su puesto al frente de la rebelión.
En la siguiente página 230, Eduardo Galeano continúa con la epopeya dominicana:
1965
Santo Domingo
La invasión
Ni por aire ni por tierra, ni por mar. Ni los aviones del general Wessin y Wessin, ni los tanques del general Imbert son capaces de apagar la bronca de la ciudad que arde. Tampoco los barcos; disparan cañonazos contra el Palacio de Gobierno, ocupado por Caamaño, pero matan amas de casa.
La embajada de Estados Unidos, que llama a los rebeldes escoria comunista y pandilla de hampones, informa que no hay modo de parar el alboroto y pide ayuda urgente a Washington. Desembarcan, entonces, los marines.
Al día siguiente muere el primer invasor. Es un muchacho de las montañas del norte de Nueva York. Cae tiroteado desde alguna azotea, en una callecita de esta ciudad que nunca en su vida había oído nombrar. La primera víctima dominicana es un niño de cinco años. Muere de granada, en un balcón. Los invasores lo confunden con un francotirador. El presidente Lyndon Johnson advierte que no tolerará otra Cuba en el Caribe. Y más soldados desembarcan. Y más. Veinte mil, treinta y cinco mil, cuarenta y dos mil. Mientras los soldados norteamericanos destripan dominicanos, los voluntarios norteamericanos los remiendan en los hospitales. Johnson exhorta a  sus aliados a que acompañen esta Cruzada de Occidente. La dictadura militar de Brasil, la dictadura militar del Paraguay, la dictadura militar de Honduras y la dictadura militar de Nicaragua envían tropas a la República Dominicana para salvar a la Democracia amenazada por el pueblo.
Acorralado entre el río y la mar, en el barrio viejo de Santo Domingo, el pueblo resiste.
José Mora Otero, Secretario General de la OEA, se reúne, a solas, con el coronel Caamaño. Le ofrece seis millones de dólares si abandona el país. Es enviado a la mierda.


A seguidas, en la página 231, el escritor uruguayo comenta:
1965
Santo Domingo
132 noches
132 noches ha durado esta guerra de palos y cuchillos y carabinas contra morteros y ametralladoras. La ciudad huele a pólvora y a basura y a muerto.
Incapaces de arrancar la rendición, los invasores, los del todo poder, no tienen más remedio que aceptar un acuerdo. Los ningunos, los ninguneados, no se han dejado atropellar. No han aceptado traición ni consuelo. Pelearon de noche, cada noche, toda la noche, feroces batallas casa por casa, cuerpo a cuerpo, metro a metro, hasta que desde el fondo de la mar alzaba el sol sus flameantes banderas y entonces se agazapaban hasta la noche siguiente. Y al cabo de tanta noche de horror y de gloria, las tropas invasoras no consiguen instalar en el poder al general Imbert, ni al general Wessin y Wessin, ni a ningún otro General.
Eduardo Galeano
Memoria del Fuego (III)
El Siglo del Viento
Editora Siglo XXI
1986

lunes, 9 de marzo de 2015

DECLARACIÓN EN DEFENSA DE LA SOBERANÍA DE VENEZUELA



DECLARACIÓN EN DEFENSA DE LA SOBERANÍA DE VENEZUELA


Los participantes del taller internacional “La multifacética crisis del sistema-mundo” ante la nueva agresión sufrida por la República Bolivariana de Venezuela, agresión que continúa la campaña de acoso mediático, político y económico que sufre el pueblo venezolano, declaramos lo siguiente:

  • Rechazamos la injerencia imperialista en el proceso venezolano y subrayamos la hipocresía que supone que los Estados Unidos, el principal violador de los derechos humanos en el mundo, apruebe un decreto apoyado en la “Ley de Defensa de los Derechos Humanos y la Sociedad Civil de Venezuela 2014”, ley unilateral que viola la soberanía de Venezuela.
  • Afirmamos que Venezuela no es ninguna “amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y política exterior”, sino que esta amenaza la ejercen los Estados Unidos contra todos los países que tienen en marcha procesos de transformación del sistema neoliberal y que ejercen su legítima soberanía sobre sus recursos naturales.
  • Venezuela es hoy dique de contención de la amenaza imperialista contra América Latina y el Caribe y por lo tanto la defensa de su soberanía es la defensa del proyecto de integración latinoamericana. 
  • Nos solidarizamos con el pueblo venezolano, y manifestamos nuestro apoyo irrestricto al gobierno electo democráticamente que encabeza Nicolás Maduro.

En la Ciudad de México, a 9 de marzo de 2015

Héctor Díaz-Polanco (México)
Omar González (Cuba)
Marco Gandásegui (Panamá)
Jorge Veraza (México)
Luis Suárez (Cuba)
Raúl García Linera (Bolivia)
Katu Arkonada (País Vasco)
Darío Salinas (Chile)
Jorge Casals (Cuba)
Ángel Guerra (Cuba)
Lila Molinier (Paraguay)
Silvina Romano (Argentina)
Arantxa Tirado (Estado Español)
Josefina Morales (México)
Esteban Rivero (México)
Tamara Barra (México)

lunes, 2 de marzo de 2015

Manifiesto de escritoras y escritores venezolanos en apoyo del Presidente Maduro



Escritoras y escritores venezolanos manifestamos nuestro apoyo al Presidente Maduro

Por: Prensa SVEC | Domingo, 01/03/2015 09:25 PM | 

Ante el intento de golpe de Estado y la sistemática agresión de la derecha nacional e imperial contra el gobierno que los venezolanos libremente elegimos, nosotros y nosotras, escritores y escritoras de todo el país, manifestamos nuestro irrestricto apoyo al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro.
La perversa campaña mediática y las violentas acciones desestabilizadoras que desde hace 15 años se han emprendido para generar situaciones que conduzcan a la intervención extranjera y al derrocamiento del gobierno bolivariano, han causado en su grotesca vesania incontables muertos y heridos y graves daños a bienes y espacios públicos, entorpeciendo la vida ciudadana y creando un permanente estado de provocaciones y zozobra. Poderosos medios de comunicación afiliados a la más desvergonzada y cínica derecha nacional e internacional, puntas de lanza dirigidas a neutralizar la opinión pública ante los ataques arteros perpetrados contra el proceso revolucionario desde sus inicios, distorsionan nuestra realidad o silencian sus positivos logros en su afán de deponer los poderes legítimos que nuestro pueblo se ha dado en dieciocho procesos electorales.
Las históricas luchas de los pueblos del mundo por hacer de la tierra lugar para la felicidad y la justicia social son presentadas como categorías deleznables, mientras acreditados organismos internacionales como la FAO dan cuenta de la progresiva derrota de la miseria y los logros sociales y culturales alcanzados en nuestra revolución. Como trabajadores de la literatura nos sentimos actores en la sensibilidad, la igualdad, el amor, la belleza y la inteligencia de un pueblo que se reconoce en su diversidad cultural y en su tradición libertadora desde que Simón Bolívar y Hugo Chávez, antes y ahora, fundaron y refundaron esta república para que la justicia social deje de ser vana entelequia.
En Venezuela se impulsan programas sociales y culturales que son modelos en América y el mundo porque propugnan valores que conducen a la formación de seres humanos sensibles, solidarios y justos, protagonistas y hacedores de su destino histórico. Millones de libros, computadoras, viviendas y pensiones de vejez e incapacidad dan cuenta de ello. La democracia venezolana, plena de libertades como puede constatarlo cualquiera, garantiza el ejercicio de éstas sin exclusión de credos e ideologías y expresa sus logros en Programas y Misiones dirigidas a los sectores más vulnerables, herencia de cuatro siglos de injusticias. Implementadas en educación, cultura, vivienda, alimentación, salud, ciencia y tecnología esencialmente, ellas encarnan políticas cuya razón de ser es procurar la felicidad del ser humano.
Somos un país en vías de construcción de una Patria Socialista, libre y soberana, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural, tal como lo establece nuestra Constitución y lo han decidido en sucesivas elecciones millones  de venezolanos y venezolanas.
Hacemos un llamado a nuestro pueblo y a los pueblos del mundo para que nos mantengamos alertas y solidarios con nuestro Presidente Nicolás Maduro, porque él está allí por decisión irrebatible de las mayorías en aras de la construcción de la patria que soñaron  Bolívar y Chávez.
La paz y la vida triunfarán,

Ana Enriqueta Terán, Gustavo Pereira,  Ramón Palomares, Luis Bonilla-Molina, Luis  Alberto Crespo, Laura Antillano, Luis Britto García, Vladimir Acosta, Reinaldo Pérez, Alberto Rodríguez Carucci, Edmundo Aray, Earle Herrera, Blas Perozo Naveda, Juan Calzadilla, Román Chalbaud, Fruto Vivas, Enrique Hernández D´ Jesús, Roberto Hernández Montoya, Roberto Malaver, Néstor Francia, Jorge Valero, Gabriel Jiménez Emán, William Osuna, Miguel Márquez, Tarek William Saab, Gonzalo Ramírez, Francisco Sesto, Reynaldo Iturriza, Freddy Ñáñez, Pedro Ruiz, Ana María Oviedo, Leonardo Ruiz Tirado, Wladimir Ruiz, Federico Ruiz, Arnulfo Quintero  López, Atala Uriana, Giordana García, Martin Guedez, Carlos Duque, Inti Clark, Benito Mieses, Esmeralda  Torres, Gonzalo Fragui, Hermes Vargas, Antonio Trujillo, Nelson Guzmán, Nelson Montiel, Luis Alberto Angulo, Luis Mendoza Silva, Celsa Acosta, Andrés Mejías, Simón Petit, Gino González, Orlando Pichardo, Daniel Molina, Cossimo Mandrilo, Carlos Angulo, Christiane Valles, Daniel Molina, José Roberto Duque, Nelson Montiel, Luis Emilio Romero, Pedro Téllez, Eduardo Mariño, Efraín Valenzuela, Yarisma  Unda, Luis Ernesto Gómez, José Pérez, José Manuel Morgado, Ingrid Chicote, Manuel Cabesa, Carolina Álvarez, Scarlet Tortolero, Leo Villaparedes, Héctor  Sánchez, Sol Linares, Eduardo Viloria, Juan Canelones, Raúl Blanco, Oscar Pérez Cristancho, Dorys Rojas, Livio Delgado, Rafael Reyes, Manuel Dario Gruber, Carlos León, Pedro Castro Ruiz, Alexis Liendo, Efraín Valenzuela, Luis Delgado, Daniela Saidman, Gastón Fortis, Antonio Urdaneta, Julio Valderrey, Job Jurado, Pedro Salima, Luis José  Malaver, Luis Emilio Romero, Luis Aníbal Velasco, Luis Miguel Patiño, Eduardo Gasca, Maury Valerio, Miriam  Paradas, Eduardo Viloria, Hugo Sánchez Carrasquero, Wafi Salif, David Figueroa, Yonny Osorio, Eliner Mora, Manuel Barreto, Carlos Acosta, Celso Medina, Henry Guerra, Mercedes Balba, Carlos Botto, Héctor Seijas, Luis Salas Rodríguez, Gonzalo Fragui, Laurencio Zambrano, Raday Ojeda, Yuri Patiño, Miguel Jaimes, Camilo Morón, Antonio Robles, Cesar Seco, Isaac Morales, Ennio Tucci, Simón Zambrano, Rodolfo Quintero-Noguera, Javier Alexander Roa, Juan Manuel Parada, Gabriel Figueredo, Ricardo Zerpa, José Miguel Casado, Noris Saavedra, Eucario Garcia, Katerine Castrillo, Eduardo Humbria, Juannibal Reyes, Dannybal Reyes Umbria, Sherline Chirinos, Yanuva León, Alejandro Silva, Miguel Antonio Guevara, Katia Piñango, María Alejandra Rojas, Daniela Lozada, Franklin González, Franklin Fernández, José Gregorio Bracho Reyes, German Pinto Saavedra, Nelson Ortega, Franco Vielma, William Torrealba, Julián Márquez, Alexander Escobar, Diego Sequera, Joel Rojas, Pedro Gerardo Nieves, Ernesto Cazal, Mercedes Chacín, J.E Pérez Viloria, David Gómez, Jorge Murcia, Luis Ángel Barreto, Javier Guédez, Miguel Guédez, Flora Ovalles, Daniel Linares, Julio Borromé, Pablo Giménez, Cristóbal Cornieles, Ever Delgado, Beatriz Graterol, Farid Buitrago, Jesús Trejo, Amanda Reverón, Naylet Sierra, Giondelys Montilla, Daciel Pérez, Mariajose Escobar, Yaritza Rincón, Oscar Chirino, Héctor López, Rodolfo Porras, Benigno Barazarte, Jairo Brijaldo, Antonio Vargas, Alexander Escobar, Oscar Chirino, Rosa Guevara, Danna Urdaneta, Rodolfo Porras, Benigno Barazarte, Jairo Brijaldo, Antonio Vargas, Paola Muñoz, María Virginia Méndez, Domingo Rogelio León, Najib Pastran, Marcelo Seguel Bon, Omar Villegas, Juan Guevara, Salvador Lara, Hiranis Serrano, Warner Fréitez, Ronny Pacheco, Kleyderberg Bustamante, Modaira Rubio, Carolus Wimmer, Edgar Rubio, José Millet, Milagros Escobar, José Javier Sánchez, Mauricio Pabon Lozano, Gladys Mendía, Álvaro Samuel. Otras firmas.