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miércoles, 20 de agosto de 2014

Reunión de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de MORENA y Andrés Manuel López Obrador



Reunión de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de MORENA y Andrés Manuel López Obrador, presidente del Consejo Nacional.


El pasado lunes, 18 de agosto de 2014, los miembros de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena sostuvieron una reunión de trabajo con el presidente del Consejo Nacional de ese partido político, Andrés Manuel López Obrador. Durante el encuentro se examinaron los avances en la aplicación de los principios ético-políticos y el Estatuto de la organización.
         Los miembros de la CNHJ informaron que los casos de conflictos y quejas presentadas ante el órgano jurisdiccional de Morena son relativamente pocos en número y que, a raíz de la aplicación de las normas para conciliar las diferencias o en su caso sancionar a los infractores, la vida interna del partido se ordena y serena notablemente. No obstante, se mantiene una constante vigilancia para garantizar que los derechos de los Protagonistas del Cambio Verdadero sean protegidos, así como una estrecha coordinación con los demás órganos, especialmente con los ejecutivos y de dirección.
         AMLO insistió en la necesidad de continuar la esmerada aplicación de las normas estatutarias, a fin de que los principios, valores y fines de Morena, contenidos en los documentos básicos, se mantengan como la guía irrenunciable para todos los actos de los miembros del partido. La ética política es una columna básica y distintiva de Morena; y esto debe cuidarse permanentemente. Solo de esta manera se alcanzará la meta irrenunciable de Morena: la transformación del país.




Desmond Tutu: "¿Por qué no tuve más remedio que rechazar a Tony Blair?"

¿Por qué no tuve más remedio que rechazar a Tony Blair?

3 Septiembre 2012
Desmond Tutu: sacado de un seminario en el que Tony Blair tenía previsto asistir. Fotografía: Str / REUTERS
El arzobismo sudafricano Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz, renunció a participar en la llamada Cumbre del liderazgo celebrada el jueves en Johannesburgo, a la que Tony Blair también estaba invitado. Foto: Str / REUTERS
 
The Observer
Traducido por Cubadebate
 
No podía sentarme junto a alguien que justificó la invasión de Iraq con una mentira.
 
La inmoralidad de los Estados Unidos y Gran Bretaña en su decisión de invadir Iraq en 2003, basados ​​en la mentira de que Iraq poseía armas de destrucción masiva, ha desestabilizado y polarizado al mundo en mayor medida que cualquier otro conflicto en la historia.
 
En lugar de reconocer que el mundo en que vivíamos, con comunicaciones cada vez más sofisticadas, transportes y sistemas de armamento complejos que podrían en igualdad de condiciones a la familia global en su conjunto, los entonces líderes de EEUU y el Reino Unido fabricaron los motivos para comportarse como matones del patio de recreo que andan en coches separados. Ellos nos han llevado al borde del precipicio donde estamos ahora, con el fantasma de Siria e Irán ante nosotros.
 
Si los líderes pueden mentir, entonces, ¿quién debe decir la verdad? Días antes de que George W. Bush y Tony Blair ordenaran la invasión de Iraq, llamé a la Casa Blanca y hablé con Condoleezza Rice, quien era entonces consejera de Seguridad Nacional, para instar a que los inspectores de las Naciones Unidas se les diera más tiempo para confirmar o negar la existencia de las armas de destrucción masiva en Iraq. Ellos deben ser capaces de confirmar la existencia de este tipo de armas, argumenté, y el desmantelamiento de la amenaza contaría con el apoyo de prácticamente todo el mundo. Rice objetó mi argumento y dijo que había demasiado riesgo y que el presidente no podía posponer la decisión por más tiempo.
 
¿Sobre qué bases podemos decidir que Robert Mugabe debe ir a la Corte Penal Internacional, que Tony Blair debería unirse al círculo de los oradores internacionales de la Cumbre, que Bin Laden merecía ser asesinado, que Iraq debía ser invadida, porque aunque no poseía armas de destrucción masiva -como dijo el señor Bush, Comandante en Jefe, y como el señor Blair confesó la semana pasada-, valía el esfuerzo deshacerse de Saddam Hussein?
 
El costo de la decisión de librar a Iraq de su líder ha sido asombroso, comenzando para el propio Iraq. El año pasado, un promedio de 6,5 personas murieron allí cada día en ataques suicidas y coches bomba, de acuerdo con el proyecto Body Count de Iraq. Más de 110 000 iraquíes han muerto en el conflicto desde 2003 y millones de personas han sido desplazadas. A finales del año pasado, cerca de 4.500 soldados estadounidenses han muerto y más de 32.000 resultaron heridos.
 
Por este único motivo, en un mundo coherente, los responsables de este sufrimiento y la pérdida de vidas deberían estar siguiendo el mismo camino que algunos de sus pares africanos y asiáticos, que han tenido que responder por sus acciones en La Haya.
 
Habría que recordar además los costos de estas acciones, con sus efectos más allá de los campos de exterminio, visibles en los corazones endurecidos y las mentes de los miembros de la familia humana en todo el mundo.
 
¿Quién puede afirmar que los ataques terroristas han disminuido? ¿En qué medida hemos logrado que el mundo musulmán y judeocristiano esté más cerca y se haya sembrado la semilla de la comprensión y la esperanza?
 
El liderazgo y la moralidad son principios indivisibles. Los buenos líderes son los custodios de la moral. La pregunta no es si Saddam Hussein era bueno o malo o a cuántos de su pueblo masacró. El punto es que ni el Sr. Bush ni el Sr. Blair debieron haberse permitido a sí mismos rebajarse a ese nivel inmoral.
 
Si es aceptable para los líderes tomar medidas drásticas sobre la base de una mentira, sin un reconocimiento o una disculpa cuando se enteraron de la verdad, ¿qué vamos a enseñarles a nuestros hijos?
 
Mi llamado al señor Blair es que no hable de liderazgo, sino que lo demuestre. Usted es un miembro de nuestra familia, la familia de Dios. Usted debería estar hecho para la bondad, la honestidad, la moralidad, el amor, del mismo modo que nuestros hermanos y hermanas en Iraq, en los EE.UU., en Siria, en Israel e Irán.
 
Creía oportuno tener esta discusión en la Cumbre “Discovery Invest Leadership”, en Johannesburgo, la semana pasada. A medida que la fecha se acercaba, sentía un malestar cada vez profundo por asistir a una cumbre sobre “liderazgo” con el Sr. Blair. Extiendo mis más humildes y sinceras disculpas a los organizadores de la Cumbre, a los oradores y delegados por mi decisión de no asistir.

Petición de Desmond Tutu al Pueblo de Israel: liberaros a vosotros mismos liberando a Palestina

Mi petición al Pueblo de Israel: liberaros a vosotros mismos liberando a Palestina

El Arzobispo Emérito Desmond Tutu, en una entrevista exclusiva para Haaretz, llama a un boicot global a Israel y urge a israelíes y palestinos a mirar más allá de sus líderes para encontrar una solución sostenible a la crisis en Tierra Santa.

 

Originalmente publicado por http://www.haaretz.com/opinion/1.610687. Traducción hecha por la comunidad de Avaaz.















En las últimas semanas hemos visto en todo el mundo una movilización sin precedentes por parte de la sociedad civil contra la injusticia que supone la brutal y desproporcionada respuesta Israelí al lanzamiento de misiles desde Palestina.
Si sumamos todas las personas que se manifestaron pidiendo justicia entre Israel y Palestina el pasado fin de semana en Ciudad del Cabo, Washington, Nueva York, Nueva Delhi, Londres, Dublín, Sidney y todas las demás ciudades, ésta ha sido, probablemente, la mayor protesta ciudadana por una misma causa en toda la historia de la humanidad.
Hace un cuarto de siglo participé en concurridas manifestaciones contra el apartheid. Nunca imaginé que volveríamos a ver de nuevo manifestaciones de ese calibre, pero la afluencia de gente el sábado pasado en Ciudad del Cabo fue igual si no mayor. Entre los participantes se encontraban jóvenes y ancianos, musulmanes, cristianos, judíos, hinduístas, budistas, agnósticos, ateos, negros, blancos, rojos y verdes... tal como cabría esperar de una nación dinámica, tolerante y multicultural.
Pedí a la multitud que corease conmigo: "Nos oponemos a la injusticia que supone la ocupación ilegal de Palestina. Nos oponemos a las matanzas indiscriminadas en Gaza. Nos oponemos a la humillación a la que someten a los Palestinos en los retenes y controles de carreteras. Nos oponemos a la violencia perpetrada por todas las partes. Pero no nos oponemos al pueblo judío".
Al inicio de la semana, solicité a la Unión Internacional de Arquitectos, reunida en Sudáfrica, la suspensión temporal de Israel de su organismo.
Supliqué a los hermanos y hermanas israelíes presentes en la conferencia que se desvincularan personal y profesionalmente de los proyectos y construcciones de infraestructuras relacionadas con la perpetuación de la injusticia, tales como el muro de separación, las terminales de seguridad, los puestos de control y los asentamientos en los territorios palestinos ocupados.
Dije: "Les ruego que lleven este mensaje a casa: cambiemos el rumbo de la violencia y el odio sumándonos al movimiento pacífico para que la justicia llegue a toda la gente de la región".
En las últimas semanas, más de 1,6 millones de personas en todo el mundo se han unido a este movimiento sumándose a una campaña de Avaaz que pide a las multinacionales que se lucran de la ocupación israelí, y/o están implicadas en el abuso y la represión al pueblo Palestino que se retiren. La campaña se dirige específicamente al fondo de pensiones holandés, ABP; al banco Barclays, al proveedor de sistemas de seguridad, G4S; a la compañía francesa de transportes, Veolia; a la empresa de ordenadores, Hewlett-Packard; y la proveedora de excavadoras Caterpillar.
El mes pasado, 17 gobiernos de la UE instaron a sus ciudadanos a evitar hacer negocios o invertir en los asentamientos ilegales israelíes. Además hemos sido testigos de la retirada de decenas de millones de euros de bancos Israelíes por parte del fondo de pensiones holandés, PGGM; de la desinversión de G4S a través de la fundación Bill y Melinda Gates; y de cómo la Iglesia Presbiteriana de los EE.UU. ha sacado unos 21 millones de dólares de HP, Motorola Solutions y Caterpillar.
Este movimiento está cobrando fuerza.
La violencia engendra violencia y odio, que sólo engendra más violencia y más odio.
Nosotros, los sudafricanos, conocemos bien la violencia y el odio. Comprendemos el dolor que supone ser los apestados del mundo, cuando parece que nadie te entiende ni tiene el deseo de escuchar siquiera cuál es tu punto de vista. Nosotros venimos de ahí. También conocemos los beneficios que, con el tiempo, trajo el diálogo entre nuestros líderes; cuando fueron levantadas las prohibiciones sobre las organizaciones etiquetadas como "terroristas" y sus líderes, incluyendo a Nelson Mandela, fueron liberados del encarcelamiento, del destierro y del exilio.
Sabemos que cuando nuestros líderes comenzaron a dialogar, la justificación de la violencia que había arruinado nuestra sociedad se disipó y desapareció. Los actos de terrorismo perpetrados tras el inicio del diálogo, como los ataques a una iglesia o a un bar, fueron condenados casi universalmente, y el partido responsable se resintió en las urnas.
La euforia que siguió a nuestra primera votación conjunta no fue del dominio exclusivo de los negros Sudafricanos. El verdadero triunfo de nuestra solución pacífica fue que todos nos sentimos incluidos. Y más tarde, cuando presentamos una constitución tan tolerante, compasiva e inclusiva que habría hecho que Dios se sintiera orgulloso, todos nos sentimos liberados.
Por supuesto, ayudó que contáramos con un conjunto de líderes extraordinarios.
Pero lo que forzó definitivamente que estos líderes se sentaran en torno a la mesa de negociaciones fue el cóctel de persuasivas herramientas no violentas desarrolladas para aislar a Sudáfrica económica, académica, cultural y psicológicamente.
Llegados a cierto punto el gobierno se dio cuenta de que el coste de intentar mantener el apartheid sobrepasaba sus beneficios. En los 80, la suspensión del comercio con Sudáfrica por parte de empresas multinacionales sensibilizadas fue una de las claves que permitió doblegar el apartheid sin derramar sangre. Esas empresas entendieron que contribuyendo a la economía sudafricana eran partícipes del mantenimiento de un statu quo injusto.
Aquellos que continúan haciendo negocios con Israel, contribuyendo a mantener un sentido de “normalidad” entre la sociedad Israelí le están haciendo un flaco favor a los pueblos de Israel y Palestina. Están formando parte de la perpetuación de un statu quo absolutamente injusto.
Aquellos que contribuyen al aislamiento temporal de Israel están diciendo que tanto Isralíes como Palestinos tienen el mismo derecho a la dignidad y la paz.
Por último, los sucesos en Gaza del pasado mes servirán para demostrar quién cree en la valía de los seres humanos. Se está volviendo cada vez más evidente que políticos y diplomáticos no están siendo capaces de encontrar respuestas, y que la responsabilidad para mediar una solución sostenible a la crisis en Tierra Santa recae en manos de la sociedad civil y de los ciudadanos de Israel y Palestina Además de la reciente devastación de Gaza, seres humanos decentes de todas partes -incluyendo muchos en Israel- están profundamente molestos por las diarias violaciones a la dignidad humana y a la libertad de movimiento impuesta a los Palestinos en los retenes y controles de carretera. Las políticas de ocupación ilegal de Israel, junto con la construcción de asentamientos en tierras ocupadas complican aún más el ya difícil objetivo de lograr un acuerdo futuro aceptable para todas las partes.
El Estado de Israel se está comportando como si el mañana no existiera. Sus gentes no tendrán las vidas pacíficas y seguras que anhelan –y merecen– mientras que sus líderes perpetúen las condiciones que sostienen el conflicto.
He condenado a los palestinos responsables del lanzamiento de misiles y cohetes a Israel. Están dando fuelle a las llamas del odio. Me opongo a todas las manifestaciones de violencia.
Pero debemos tener muy en claro que el pueblo de Palestina tiene todo el derecho de luchar por su dignidad y libertad. Ésta es una lucha que tiene el apoyo de muchos alrededor del mundo.
No existe problema humano irresoluble cuando los seres humanos aúnan sus esfuerzos con el sincero deseo de superarlo. No hay paz imposible cuando la gente tiene la determinación de lograrla.
La paz requiere que las personas de Israel y Palestina reconozcan al ser humano que habita en ellos y en el otro y entiendan su interdependencia.
Los misiles, las bombas y la crudeza del insulto no son parte de la solución. No hay solución militar.
Es más probable que la solución proceda de esa caja de herramientas no violentas que desarrollamos en Sudáfrica en los años 80 para persuadir al gobierno de la necesidad de modificar sus políticas.
La razón de que estas herramientas - el boicot, las sanciones y la retirada de fondos - resultaran finalmente eficaces fue la existencia de una masa crítica que las apoyaba, tanto dentro como fuera del país. La clase de apoyo del que hemos sido testigos a lo largo del mundo en las últimas semanas en relación con Palestina.
Mi ruego al pueblo de Israel es que vea más allá del momento, que vea más allá de la rabia de sentirse perennemente asediado, para ver un mundo en el que Israel y Palestina puedan coexistir - un mundo en el que reinen la dignidad y el respeto mutuos.
Requiere un cambio de mentalidad. Un cambio de pensamiento que reconozca que el intento de perpetuar el statu quo actual condena a las futuras generaciones a la violencia y a la inseguridad. Un cambio de mentalidad que cese de interpretar la crítica legítima a las políticas de Estado como un ataque al Judaísmo. Un cambio de mentalidad que empiece en casa y se extienda por todas las comunidades y naciones y regiones, llegando a la diáspora diseminada por todo el mundo. El único mundo que compartimos.
Las personas unidas en pos de una causa justa son imparables. Dios no interfiere en los asuntos de la gente, esperando que crezcamos y aprendamos resolviendo nuestras dificultades y diferencias por nosotros mismos. Pero Dios no está dormido. Las escrituras Judías nos dicen que Dios tiene preferencia por los débiles, los desposeídos, las viudas, los huérfanos, por el extranjero que libera a los esclavos en el éxodo hacia la Tierra Prometida. Fue el profeta Amos quien dijo que debemos dejar a la justicia fluir como un río.
La bondad prevalece al final. La búsqueda de la libertad por parte del pueblo de Palestino frente a las políticas de Israel es una causa justa. Es una causa que el pueblo de Israel debe apoyar.
Nelson Mandela pronunció aquella célebre frase donde dijo que los sudafricanos no se sentirán libres mientras los palestinos no lo sean.
Hubiera podido agregar que la liberación de Palestina liberará a Israel además.

viernes, 8 de agosto de 2014

"El genocidio comienza con el silencio del mundo": judíos sobrevivientes condenan masacre en Gaza




Sobrevivientes judíos y descendientes de los sobrevivientes del genocidio nazi inequívocamente condenan la masacre de palestinos en Gaza.
 [Desplegado para publicarse en el New York Times]

Como sobrevivientes judíos y descendientes de los sobrevivientes del genocidio nazi condenamos inequívocamente la masacre de palestinos en Gaza, la ocupación actual y la colonización de la Palestina histórica.

Nosotros, además, condenamos a los Estados Unidos por proveer apoyo financiero a Israel para el ataque y a los estados occidentales por usar su fuerza diplomática para proteger a Israel de las condenas. El Genocidio comienza con el silencio del mundo.

Estamos alarmados por la deshumanización extrema y racista de los palestinos en la sociedad israelí, que ha alcanzado un punto culminante. En Israel, los políticos y los expertos del Times de Israel y The Jerusalem Post han pedido abiertamente el genocidio de los Palestinos y derechistas israelíes están adoptando insignias Neo-Nazi.

Además, estamos asqueados e indignados por el abuso de Elie Wiesel de nuestra historia en estas páginas para promover flagrantes falsedades para justificar lo injustificable: el intento de Israel para destruir a Gaza y el asesinato de casi 2.000 palestinos, entre ellos cientos de niños. Nada puede justificar el bombardeo de refugios de la ONU, casas, hospitales y universidades. Nada puede justificar privar a la gente de electricidad y agua.

Debemos levantar nuestras voces colectivas y usar nuestro poder colectivo para poner fin a todas las formas de racismo, incluyendo el actual genocidio del pueblo Palestino. Llamamos al fin inmediato del asedio y bloqueo de Gaza. Llamamos para un boicot económico, cultural y académico de Israel. "Nunca más" debe significar ¡NUNCA MAS PARA CUALQUIERA!

Firman,

Hajo Meyer, sobreviviente de Auschwitz, Los Países Bajos.
Henri Wajnblum, sobreviviente y el hijo de la víctima del genocidio Nazi, Francia.
Renate Bridenthal, niño refugiado de Hitler, nieta de víctima de Auschwitz, Estados Unidos.
Marianka Ehrlich Ross, sobreviviente de la limpieza étnica Nazi en Viena, Austria. Ahora vive en Estados Unidos.
Annette Herskovits, sobrevivió en la clandestinidad en Francia y su hija de padres que fueron asesinados en Auschwitz, vive en Estados Unidos.
Irena Klepfisz, sobreviviente de niños del Gueto de Varsovia. Ahora vive en Estados Unidos.
Karen Pomer, nieta del miembro de la resistencia holandesa y sobreviviente de Bergen Belsen. Ahora vive en los Estados Unidos.
Hedy Epstein, sobreviviente enviada a Inglaterra en "Kindertransport", los padres y miembros de la familia murieron en Auschwitz, sólo su abuelo sobrevivió. Ahora vive en Estados Unidos.
Lillian Rosengarten, sobreviviente del Nazi del Holocausto, vive en Estados Unidos.
Suzanne Weiss, sobreviviente de niño en "Kindertransport", Francia.
Ahora vive en Canadá.
H. Richard Leuchtag, sobreviviente, vive en Estados Unidos.
Ervin Somogyi, sobreviviente e hija de sobrevivientes, vive en Estados Unidos.
Liliana Kaczerginski, hija del combatiente de la resistencia de Gueto de Vilna, vive en Francia.
Meyer Jean Claude, hijo de Marcel, disparado como rehén por los Nazis, cuya hermana y padres murieron en Auschwitz. Ahora vive en Francia.
Chava Finkler, hija de sobrevivientes del campo de trabajo Starachovice, Polonia. Ahora vive en Canadá.
Micah Bazant, hijo de un sobreviviente del genocidio Nazi, vive en Estados Unidos.
Sylvia Schwartz, hija y nieta de sobrevivientes del genocidio Nazi, vive en Estados Unidos.
Margot Goldstein, hija y nieta de sobrevivientes del genocidio Nazi, vive en Estados Unidos.
Ellen Schwarz Wasfi, hija de sobrevivientes en Viena, Austria. Ahora vive en Estados Unidos.
Lisa Kosowski, hija del sobreviviente y nieta de las víctimas de Auschwitz, vive en Estados Unidos.
Daniel Strum, hijo de un refugiado procedente de Viena, que, con sus padres se vieron obligados a huir en 1939, sus abuelos maternos fueron perdidos, vive en Estados Unidos.
Bruce Ballin, hijo de sobrevivientes, algunos familiares de los padres murieron en campos, un pariente decapitado por estar en el grupo de resistencia Baum, vive en Estados Unidos.
Rachel Duell, hija de sobrevivientes procedentes de Alemania y Polonia, Estados Unidos.
Raphael Cohen, nieto de sobrevivientes judíos del genocidio Nazi, vive en Estados Unidos.
Emma Rubin, nieta de un sobreviviente del genocidio Nazi, vive en Estados Unidos.
Alex Safron, nieto de un sobreviviente del genocidio Nazi, vive en Estados Unidos.
Danielle Feris, nieto de una abuela polaca cuya familia murió en el Holocausto nazi, vive en Estados Unidos.
Jesse Strauss, nieto de polacos sobrevivientes del genocidio Nazi, vive en Estados Unidos.
Anna Baltzer, nieta de sobrevivientes del genocidio Nazi, miembros de la familia perecieron en Auschwitz (grand-sobrina de miembros de la resistencia belga), vive en Estados Unidos.
Abigail Harms, nieta de superviviente del Holocausto, Austria. Vive en Estados Unidos.
Tessa Strauss, nieta de sobrevivientes judíos del genocidio Nazi, vive en Estados Unidos.
Caroline Picker, nieta de sobrevivientes del genocidio Nazi, vive en Estados Unidos.
Amalle Dublon, nieto y bisnieto de sobrevivientes del Holocausto Nazi, vive en Estados Unidos.
Antonie Kaufmann Churg, tercer primo de Ann Frank y nieta de supervivientes, vive en Estados Unidos.
Aliza Shvarts, nieta de supervivientes, vive en Estados Unidos.
Linda Mamoun, nieta de supervivientes, vive en Estados Unidos.
Ted Auerbach, nieto del sobreviviente cuya familia murieron en el Holocausto, vive en los Estados Unidos.
Bob Wilson, nieto de un sobreviviente, vive en Estados Unidos.
Abby Okrent, nieta de sobrevivientes de Aushwitz, Dachau, Stuttgart y el gueto de Lodz.
Natalie Rothman, bisnieta de las víctimas del Holocausto en Varsovia.
Ahora vive en Canadá.
Yotam Amit, bisnieto del judío polaco que huyó de Polonia, vive en Estados Unidos.
Daniel Boyarin, bisnieto de víctimas del genocidio Nazi, vive en Estados Unidos.
Terri Ginsberg, sobrina de un sobreviviente del genocidio Nazi, vive en Estados Unidos.
Nathan Pollack, pariente de los supervivientes del Holocausto y las víctimas, vive en Estados Unidos.
Marcy Winograd y Jackie Hirtz, familiares de las víctimas del Holocausto, vive en los Estados Unidos.

Si eres un sobreviente o descendiente de sobreviviente del genocidio Nazi y quieras firmar esta declaración, agrega tu nombre en la siguiente página web:
https://docs.google.com/spreadsheet/viewform?fromEmail=true&formkey=dHZUeHM0Wkw4dWNsMjhWeHZ3RGtDUXc6MA